Quedada 01
Seychelles y Dubái
Marzo de 2018
Cuándo
Marzo de 2018
Qué se vio
El Dubái viejo, que casi nadie cuenta: el Creek con las abras cruzando de orilla a orilla, el barrio de Al Fahidi, el zoco textil y el zoco de las especias. El Dubái nuevo: la Sheikh Zayed Road vista desde arriba, la Marina, el metro sin conductor metido entre las torres. El Burj Khalifa de día y de noche, y desde dentro. La mezquita de Jumeirah y los canales de Madinat Jumeirah. El desierto en 4x4, con el sol poniéndose detrás de una duna limpia. Y el Ibn Battuta, un centro comercial organizado en patios temáticos dedicado al viajero marroquí del siglo XIV que recorrió 120.000 kilómetros en treinta años.
El porqué
Dubái es el contraste: el milagro de levantar una ciudad en el desierto y que lo que impresione no sea el tamaño sino el orden, la limpieza y la coherencia. El lujo está en todas partes, pero es elegante y coherente, no estridente. Íbamos con las expectativas por los suelos y nos equivocamos. Dubái no existiría sin el Creek, que fue durante siglos una escala del comercio con la India y Persia; que la primera quedada de un club de viajeros pasara sin saberlo por un homenaje a Ibn Battuta es la clase de coincidencia que merece contarse.
Lo que aprendimos
Hay países donde el confort correcto está en tres estrellas y otros donde solo existe en cinco. Dubái es el segundo caso: la categoría del hotel la marca el país, no el capricho.
Doce miradas