
Quedada 03
Marrakech
Noviembre de 2018
Cuándo
Noviembre de 2018
Cómo se llegó
En avión directo desde Zaragoza.
Dónde se durmió
Un riad en plena medina, con patio, fuente, zellige azul y faroles.
Qué se vio
La medina: callejones ocres y rosas, la Koutoubia, las puertas de la muralla y los zocos. Los palacios: el Palacio de la Bahía, con sus patios de naranjos, el estuco tallado y los techos de cedro, y las tumbas saadíes. Los jardines: la Menara con su estanque y el pabellón, y los paseos de zellige entre bananos y naranjos. Jemaa el-Fna al anochecer desde una terraza, viendo encenderse la plaza con el Atlas al fondo. Un día entero en Essauira: las murallas contra el Atlántico, la Skala, las calles blancas y azules y la playa con los camellos a contraluz. De camino, las cabras en los árboles de argán. Y el palmeral, en camello.
Dónde se comió
Cuatro paradas, todas reservadas de antemano: la Terrasse des Épices, en los zocos, con faroles de mimbre y bancos corridos; La Trattoria, en Gueliz, una villa de los años veinte con las mesas alrededor de la piscina bajo una cubierta de cristal; The Loft, en la medina de Essauira, con la mejor pasta con salmón de nuestra vida; y el Café de France, sobre Jemaa el-Fna, para un té a la menta en el último atardecer. En cuatro días en Marruecos, dos de los cuatro recuerdos de mesa son italianos.
El porqué
Marrakech es una ciudad que se organiza al revés que las europeas. No hay plaza mayor con la catedral: hay un laberinto sin nombres de calle, y dentro del laberinto, palacios que no se ven desde fuera. Lo bonito está escondido a propósito. Fue la primera vez que la promesa de Edimburgo se cumplió, siete meses después: no es el tercer viaje, es la confirmación de que había club.
Lo que aprendimos
Ir con todos los restaurantes reservados de antemano, elegidos por recomendaciones leídas antes de salir. En Marrakech es la diferencia entre comer donde has decidido y comer donde te lleva el primero que te aborda en el zoco.
Doce miradas